En tiempos de internet y de la explosión de las redes sociales, estamos expuestos cada día a una mayor cantidad de mensajes, los cuales son difundidos a través de diferentes acciones de comunicación como el periodismo, la publicidad tradicional y el ciberespacio que está generando mayor demanda de los consumidores. Así como el acceso a la información se ha acelerado en los últimos años, las relaciones públicas (PR por iniciales en inglés) también han atravesado por un proceso de transformación a través de la generación de contenidos específicos para la comunicación de una marca.
Las relaciones públicas han dejado de ser una actividad respaldada en el lobby entre periodistas y comunicadores para convertirse en un trabajo estratégico, en una alianza estratégica donde ganan ambos, ya que la misión de una agencia de PR es generar contenidos que se publiquen en los medios de comunicación, no sólo por la relación existente entre personas, también por el valor agregado que le da al medio y a sus periodistas.
La tendencia de las relaciones públicas está en cambiar la forma en la que las instituciones se dirigen y comunican con sus públicos. En la década de los ochenta y noventa, el PR era un intercambio de favores, hoy en día es una herramienta de comunicación impensada años atrás.
La proliferación de las redes sociales y blogs son nuevos espacios para interactuar con el consumidor, se han formado nuevos líderes de opinión que tienen seguidores y credibilidad. En un mercado competitivo, las organizaciones necesitan estar en constante comunicación con sus audiencias, y es en este espacio donde los especialistas en relaciones públicas apelando a su creatividad y talento desarrollan estrategias vigentes y relevantes para generar contenidos que tengan exposición en los medios adecuados y no sólo en el que se cuenta con un buen contacto.
Las relaciones públicas existen desde que se crearon los medios de comunicación y permanecerán vigentes en la medida en que se entienda su verdadero sentido, que consiste en acercar un mensaje al periodista como consumidor que es y por lo tanto tiene, al igual que el público al que se dirige, necesidades de información.
